lunes, 3 de febrero de 2014

Bar Popeye: El primero sobre la playa

Un pequeño kiosco sobre la playa

Corría la década del 60 y el matrimonio Rodríguez abre una modesta casilla de madera sobre la playa principal de Mar del Sud. Esta estaba hecha con tablones y tenía un toldo para refugiarse del calor veraniego. Esther y Raúl, así se llamaba la pareja, comienzan a vender bebidas, golosinas y las empanadas que la mujer de Raúl preparaba todos los días. El negocio tenía éxito y muchos turistas se acercaban y pasaban sus tardes bajo el toldo del novedoso bar. La idea era buena y próspera, pero le faltaba un nombre.

Primer Kiosco sobre la playa principal que más tarde se convertiría en el mítico "Bar Popeye". Años 60. mar del Sud. (Foto: Familia: Rodríguez)

Propaganda del "Bar Popeye" en una guía turística de Mar del Sud.

Nace el bar

Todos conocían el pequeño local playero como "El bar de la playa" pero en realidad era huérfano de nombre. A finales de los años sesenta aparece un artista con la intención de pintar unas boyas que había cerca del bar. Este le preguntó a los Rodríguez si el bar tenía nombre. Ambos contestaron que no. El artista, viendo un parentesco de ambos dueños con la mítica serie de "Popeye el marino" en la cual había una pareja que se llamaba Olivia y Popeye, les sugirió dicho nombre. Así fue como nació el nombre "Bar Popeye". Con el tiempo, ya en la década de los setenta y debido a la nuevas ordenanzas municipales, el negocio es remodelado y se construye de material solido. Hoy, muy cambiado, el mítico bar se llama "Cocoloco". Pero en la memoria  de veranos bajo la sombra quedan el recuerdo del "Bar Popeye" como un oasis lleno de  anécdotas.    

Matrimonio Laurora. Febrero de 1967. A la derecha se puede ver el "Bar Popeye" sobre la playa principal de Mar del Sud. (Foto: M. L. Laurora).



Nota: Raúl Rodríguez, más conocido como Bilín, también abriría los primeros jueguitos electrónicos de Mar del Sud  y el olvidado "Tenis Bilín".


Texto: Laureano Clavero

Fotografías: Flia. Rodríguez y Miguel Ángel Laurora.

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martes, 28 de enero de 2014

Fotos de ayer: Llegando al Hotel Boulevard Atlántico

Avenida 100 de Mar del Sud. Antiguamente llamada Avenida San Martín. Un coche de los años 40 se acerca al gran hotel. Estamos a finales de los años 50. El asfaltado y las palmeras de hoy eran una utopía de ayer. Al fondo, como un viejo tractor cansado, el colectivo de Odín Iriart preparado para salir hacía Miramar y recorrer ese duro camino de tierra que hoy forma parte de la historia y los buenos recuerdos.

Unas de las pocas fotos de los años 50 donde aparece el Hotel Boulevard Atlántico. El original de esta foto se encuentra en Münster, Alemania y pertenece de la familia Löwe-Westphal.

Texto: Laureano Clavero

Foto y agradecimientos: Sussane Löwe-Westphal

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Otras fotos de ayer:

http://enelmardelsur.blogspot.com.es/2013/02/fotos-de-ayer-choque-imposible-en-mar.html

http://enelmardelsur.blogspot.com.es/2013/01/fotos-de-ayer-la-bajada-de-la-calle-15.html

http://enelmardelsur.blogspot.com.es/2012/09/fotos-de-ayer-la-entrada-al-viejo-hotel.html








miércoles, 8 de enero de 2014

Historia de las casas de Mar del Sud: "La Empalizada" y los veranos con mis abuelos.

Son muchas las casas de Mar del Sud que entre sus paredes guardan recuerdos y memorias con aroma a veranos e inviernos inolvidables. Vivencias de niños que, a pesar de los años, no pudieron borrar aquel entorno campestre que forma parte de un pasado que, como un ente omnipresente, está en cada rincón de Mar del Sud.
La señora Aida Beatriz Belardo se ha puesto en contacto con el Blog "Donde sopla el viento" para contar ese pasado y de esta manera rendir un homenaje a su infancia junto a sus abuelos.

Principio de los 40: Un carnicero llega a Mar del Sud.

Enrique Oliva y Rosalinda Mancini eran oriundos de la localidad bonaerense de Remedios de Escalada. Enrique tenía una carnicería en dicha localidad. Como muchos de los primeros turistas que llegaron a Mar del Sud, ellos también tenían relación con gente que trabajaba en el Ferrocarril del Sud. Don Enrique y Rosalinda decidieron comprar unos lotes en Mar del Sud ya que en el ambiente ferroviario se comentaba que había un pueblito frente al mar donde los lotes eran muy baratos. Con el Sr. Oliva llegaron otros trabajadores ferroviarios como Actis, Antonioli y, unos de los pioneros, Osvaldo Aramendi.

Con sus propias manos

Enrique Oliva decide dejar su vida en la ciudad y comienza a construir una casa en uno de los lotes. Oliva diseña una precaria vivienda de chapa con el techo a dos aguas al estilo de las casas alpinas de hoy. En el frente decidió poner unas maderitas las cuales dieron origen al nombre de la misma: La Empalizada. "La casa tenía un solo dormitorio con solo cuatro camitas que cuando te sentabas en las mismas tocabas el techo" comenta Aida Belardo nieta del matrimonio en cuestión. Posteriormente se agregó un comedor y una cocina. También había un baño externo sumamente precario. Enrique y Rosalinda habían decidido hacer una quinta en lo que sobraba de terreno. Mientras Oliva trabajaba en la quinta ella se encargaba de hacer tallarines, ñoquis y demás comidas. El agua se bombeaba a mano desde una bomba que había en la cocina. Recordemos que en esa época no había luz eléctrica en Mar del Sud. Doña Rosa, como algunos le decían, también se encargaba de decorar la casa con cortinas y colchas que ella misma tejía.

Fotografía de la casa La Empalizada ubicada en la calle 106 entre 19 y 21. la fotos es de  1948. De izquierda a derecha: Alicia Cortella Oliva, Aida B. Belardo con cinco años, Alberto Belardo Oliva (hermano), la madre de Aida: Estevina y el constructor de la casa Don Enrique Oliva. (Foto: A. Belardo)  

Infancia con mis abuelos

Aida Belardo llega a la casa de sus abuelos en el año 1948 siendo una niña. Recuerda que sus padres por cuestiones de trabajo no podían ir a Mar del Sud pero tanto ella como su prima Alicia Cortella Oliva pasaban meses en la casa. Aida menciona entre sus recuerdos el almacén La Lujan, el transporte Miramar-Mar del Sud los días de lluvia que se hacía con el camión "La Canadiense" que manejaba Odín Iriat. Los juegos de niños con los hijos de Doña Camila y sus primos. Años más tarde llegaría el Bar Mickey y sus noches de bailes y metegol. Con los años más miembros de la familia Oliva conocerían Mar del Sud. Entre ellos podemos nombrar a: Alberto Belardo Oliva, Nancy y Susana Oliva; también estaba Mario Oliva quien tenía un sulky y un caballo con el cual iban a la Estancia La Eufemia. "Actualmente muchos miembros de la familia Oliva tiene casa en Mar del Sud" me dice Aida.

Aida Belardo en Mar del Sud. Foto: A. Belardo



Recuerdos en La Empalizada

Pasaron los años y el tiempo y La Empalizada, ubicada en la calle 106 entre 19 y 21, todavía sigue en pie. Ha tenido algunas modificaciones pero su estructura básica, un poco en el abandono, todavía se conserva. La casa por cuestiones de herencia fue pasando por varios propietarios pero Aida Belardo tal vez guarde el mejor de los patrimonios de la casa: "Aquellos recuerdos de esos maravillosos años juntos a mis abuelos que hoy se transforman en nostalgia".


La Empalizada en Mar del Sud hoy. En la cual Aida Belardo guarda: "Aquellos recuerdos de esos maravillosos años juntos a mis abuelos que hoy se transforman en nostalgia". Foto: L. Clavero. 2011. 

Texto: Laureano Clavero

Fotografías: L. Clavero y A. Belardo

Agradecimientos: Especial agradecimiento Aida Belardo por contar su historia para el Blog "Donde sopla el viento".

Todos aquellos que quieran contar la historia de sus casas en Mar del Sud están invitados a escribir a laureanocla@yahoo.es 

Otras casas de Mar del Sud con historia:




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jueves, 12 de diciembre de 2013

El almacén de Avelaia y el sueño de vivir en Mar del Sud

En Mar del Sud hay comercios y comerciantes míticos de los cuales la memoria colectiva de turistas y lugareños jamás olvidará. Estos locales fueron durante muchas décadas lugares de reunión y encuentro obligado en un Mar del Sud con pocos habitantes y apenas un puñado de casas. Comerciantes persistentes que, en las frías y tormentosas tardes de invierno; y  religiosamente, abrían sus locales esperando a clientes que llegaban batallando contra viento y  barro por las solitarias calles de Mar del Sud.

Francisco Avelaia quien tuvo su almacén en Mar del Sud desde los años 50.

Don Francisco Avelaia y su primer almacén

Don Avelaia nació 5 de diciembre de 1911 en Buenos Aires. En la década del 40 y 50 tuvo un bar en Capital Federal en la calle Reconquista a pocas cuadras de Corrientes. Durante esta época frecuentaba como turista la ciudad de Mar del Plata junto a su mujer Dolores Fernández y sus cuatro hijos. En una de estas visitas a Mar del Plata Don Avelaia descubre Mar del Sud. Según Ana María Avelaia, una de sus hijas, dice que “A mi papá le gustaba pasear mucho y así descubre Mar del Sud. Ahí empieza su historia…”

Una nueva vida en Mar del Sud

Las vacaciones ya dejan de ser en Mar del Playa y a principios de la década del 50 empiezan a ser en Mar del Sud. Ana María cuenta “Teníamos una casa que la llamábamos La casita vieja. Esta estaba en la calle 104 a dos cuadras del mar”.
Don Avelaia sueña con quedarse en Mar del Sud y abre su primer almacén en 1952. Este estaba ubicado sobre la calle 98 y 15, al costado de la estafeta postal antigua. El negocio en sus primeros años comienza a tener éxito y tanto veraneantes como lugareños se acercan al local. Ana María recuerda que “Había de todo en la proveeduría. El hielo llegaba en barras. Mi papá lo cortaba en pedazos mientras nosotras lo ayudábamos a ponerlo en la heladera antigua de cuatro puertas. Y así, entre risas y juegos, ya estaba el hielo listo para el otro día”. Avelaia vendía alpargateas, carbón y algunos días pescado. También había sifones “que los traía el señor Entrático de Miramar”. 

Francisco Avelaia junto a su hija y mujer en su primer local de la calle 98 de Mar del Sud. Años 50.


Años más tarde Francisco Avelaia decide trasladarse de local y muda su negocio justo en frente del primero, sobre la calle 98. Este fue el último y el que muchos recordamos con nostalgia de los veranos de la década de los 70, 80 y 90.

Don Avelaia en su segundo local junto a su Peugeot 404. Años 90.

Avelaia estuvo muchos inviernos y veranos en este último local hasta que el 13 de marzo del 2004 falleció. Todos recordamos las tardes de helados y alfajores bajo el toldo de chapa del almacén  o, sobre todo los lugareños, la luz del local encendida en las oscuras noches de invierno. Son los recuerdos de un simple almacén y una simple persona cuyo su único sueño era vivir en Mar del Sud.


“Sur, una luz de almacén…”  Homero Manzi 1948


Texto: Laureano Clavero

Agradecimientos: Ana María Avelaia y familia.

Fotos: Familia Avelaia.

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martes, 19 de noviembre de 2013

Cuando la primera televisión llegó a Mar del Sud

La primera emisión televisiva en Argentina se hace el 17 de octubre del 1951. Casi una década después esta llega a Mar del Sud. Tal vez no fue un tan largo un duro camino como la llegada del teléfono, la luz eléctrica o el camino asfaltado pero vale la pena contarlo.

En una esquina de viento y tierra

Todo empezó en la esquina de la 19 y avenida 100. Hoy esa esquina es la Inmobiliaria Blanco pero décadas atrás fue un lugar de encuentro para los habitantes de Mar del Sud. Su nombre era el Bar Mickey y era atendido por Don Pedro Blanco y su mujer. Ahí, donde nacieron tantos amores y amistades, un día de invierno, llegó el primer televisor a Mar del Sud.  A simple vista parecía una caja de madera con una pantalla, pero en realidad era un modelo Philips del año 60 que emitía en blanco y negro. La llegada del extraño aparato al local causó una gran sensación. Mucha gente de Mar del Sud solo conocía el cine en 16 milímetros que proyectaba Eduardo Gamba en el Hotel Boulevard Atlántico y lo que había sido el cine de la ECAN donde pasaban películas infantiles.

La “Señal”

El tema era que a pesar de haber llegado el televisor al Bar Mickey, todavía en Mar del Sud no había señal. Esto hacía que nadie pudiese mirar televisión. Pero eso no fue un inconveniente para la gente asidua a dicho bar. Don Pedro Blanco encendía el televisor todas las tardes en el cual solo se podía ver la famosa “señal”. Esta consistía en un punto blanco en el centro sobre la pantalla negra. Esta imagen se emitió durante muchos meses antes de que llegase definitivamente la emisión y programación televisiva.  La gente del pueblo se reunía todas las tardes en el bar Mickey a esperar la señal mientras Don Pedro los entendía en sus mesas. Algunos clientes cada tanto se acercaban a la pantalla para ver más de cerca el fenómeno de la “señal”. Finalmente una tarde invierno, y sin que nadie lo esperase, apareció la primera emisión televisiva de Mar del Sud y con esta una gran alegría.

Hoy el Philips de los año 60 descansa en una casa de Mar del Sud haciendo de mesita de luz. Este guarda en su  ”alma” las ilusiones y sueños de muchos marsureños que tuvieron la dicha de ser los primeros presenciar la primera emisión televisiva de Mar del Sud.

Televisor marca Philips de los años 60 similar al que emitió por primera vez en Mar del Sud en la década del 60.


Pedro Blanco (derecha) junto a uno de sus clientes (Sr. Malmoria) en el Bar Mickey. Años 60.

Texto: Laureano Clavero
Agradecimientos: Elsa Blanco y Manuela Justel.
Fotos: Archivo Irma Malmoria. 

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lunes, 11 de noviembre de 2013

Mar del Sud... tu lugar. Entrevista a la escritora Liliana Olivieri.

Mar del Sud... tu lugar escrito por Lilianan Olivieri tal vez sea el único libro que hace una revisión del medioambiente de Mar del Sud. Esto es lo que hace especial a esta publicación y abre una nueva visión sobre la necesidad de hacer políticas mediomabientales que puedan crear un equilibrio entre el inevitable avance del progreso y la naturaleza de la villa balnearia. El libro va por su segunda edición y también hace un repaso de la historia y costumbres marsureñas. Desde este Blog hemos charlado con Liliana sobre su visión del libro y un Mar del Sud sostenible:


Tapa del libro escrito por Liliana Olivieri "Mar del Sud... tu lugar" editado por Editorial Martin


¿Cuál es tu vínculo con Mar del Sud?

Mi relación con Mar del Sud surge a partir de  mi casamiento con Rodolfo Bostiancic, que es de Mar del Sud. Sus padres vinieron a La Villa en  la década del 40 y a partir de allí, con trabajo y espíritu de servicio desarrollaron sus actividades y criaron a su familia. O sea que mi marido es uno de los pocos, como dicen aquí, “nacidos y criados”, desarrolla sus actividades en la Villa, es parte de ella, tanto que las cenizas de su madre, Ivanka también se encuentran en este hermoso lugar.

 ¿Cómo surge la idea de hacer un libro?

A partir del cursado en una Maestría (Gestión ambiental del Desarrollo urbano), y de la tesis que se requería para su aprobación, comienzo a observar las Problemáticas ambientales del lugar. Problemáticas de origen natural, las posibles problemáticas ambientales de interacción (interacción hombre- naturaleza) y por último, las posibles problemáticas ambientales originadas por la gestión.Así fueron apareciendo (sin ser las únicas) las cuestiones que yo interpretaba como posibles problemáticas ambientales. Aclarando que lo ambiental, no se circunscribe a lo ecológico como piensan muchos sino a la interacción de lo natural con lo humano, ya sea cultural , económico, etc.) Observé, por eso, más allá de lo estrictamente natural, vi como vecinos avanzaban sobre lo público sin que nadie limitara sus acciones, veo como siguen, por ejemplo cortando una calle por instalar allí un deck, convirtiendo la zona, prácticamente, en un barrio privado, veo como se concesionan bienes públicos sin el estricto cumplimiento de normativas (como lo explico en el libro), veo, en fin como la falta de respeto, a veces prima sobre los derechos de todos.Y más allá de estos temas surge la cuestión de la cultura como construcción de todos, y  vuelvo a observar las actitudes de los residentes hacia  los veraneantes y viceversa, y observo la necesidad de desarrollar y defender la identidad del pueblo, que se construye al mismo tiempo con los residentes de todo el año, pero también con los residentes temporarios y turistas.Por otro lado , como docente que soy, quise trascender la cuestión de las problemáticas, brindando un esquema apto para aplicar en la enseñanza de las Ciencias Sociales en la Escuela, sirviendo en este caso, el libro, para que los chicos puedan utilizar un libro en el que puedan leer sobre la fauna, la flora, la ocupación de las tierras, el Patrimonio natural y cultural que los rodea y la importancia de su valoración.
Valorar lo natural, pero también su Historia: conocer a “Los Pampistas” y su papel en la Gran Historia del País, en relación al desarrollo de las colonias agrícolas (por eso  hay un título referido a ellos, e inclusive nombres de los viajeros y descendientes caracterizados de ellos); conocer a los  primeros habitantes de su pueblo a los que lo construyeron con sus propias manos; recordar a aquellos a los que tal vez se les debe un reconocimiento como la señora María Elena, Leni, Ivanka, Don Rodolfo, Odín, Rubí, “Ventura”; conocer o recordar aventuras, vivencias, lugares, Instituciones que hacen a su identidad, sin dejar de apreciar a los que cada verano sienten a Mar del Sud como suyo y lo aman tanto como los lugareños. Conocer la Historia del Hotel Boulevard Atlántico y saber que no hay nada fantasmagórico en él, diferenciar realidad de fantasía, conocer los nuevos emprendimientos y evaluar lo positivo y/o negativo de los mismos y sus concretas posibilidades.

 Más de la mitad del libro abarca el tema de la preservación del ecosistema de Mar del Sud ¿Cómo la aceptaron los lectores? 

En realidad, la mayor parte del libro, como te dije anteriormente, no trata de la preservación del ecosistema, sino que el tema es mucho más amplio: es la preservación del ambiente, que incluye el ecosistema, pero que también incluye la preservación de los derechos de los habitantes en cuanto a la necesidad de la participación en la toma de decisiones que les influya. Pero una participación responsable sólo se consigue mediante el conocimiento real de normativas, realidades, de un estudio constante y no de una simple enunciación de intenciones..

 Ya va por la segunda edición ¿Qué esperas de esta segunda etapa?

La segunda edición está perfeccionada en cuanto a las fotos son más visibles, se incorporó más información acerca del pasado y de los futuros emprendimientos (el Club de Campo o Barrio Privado de Neuss, al Sur de Altamar y la Puesta en valor del hotel Boulevard Atlántico).
No sé si te acordás de los “Manuales” que durante la primaria se utilizaban para estudiar hace muchos años, en realidad, no sé si los conociste. Pero me gustaría que los chicos y grandes utilizaran el libro como base para el conocimiento de su Historia, reitero lo dicho anteriormente: para el conocimiento del Patrimonio natural y cultural; de las normativas, y llegado el momento de  toma de decisiones o consultas, habla con conocimiento, y si algún tema falta en el libro, saber que puede ser buscado, pues de todos los temas se encuentran las citas y las fuentes o sea  tienen la oportunidad de incrementar sus conocimientos y su Identidad.


Liliana Olivieri en la presentación de "Mar del Sud... tu lugar" en la séptima edición de la Feria del Libro de Mar del Plata (2012) junto a su editor Ricardo Martín.

Para contactar con Liliana Olivieri: sumamasambiente@gmail.com 


Texto y entrevista: Laureano Clavero

Fotografía: Liliana Olivieri

Este Blog colaboró en el aporte de material histórico y fotográfico para la realización del libro.

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Sobre la importancia de ser riguroso con la historia de Mar del Sud

Una vez más el arquitecto e investigador Pablo Grigera, especialista en la historia de Hotel Boulevard Atlántico, nos vuelve a dar una cátedra a través de su Blog sobre la importancia de ser riguroso a la hora de hablar de la historia de Mar del Sud. Grigera lleva 16 años investigando los orígenes del hotel como así también su estructura y evolución a lo largo de las décadas. 
Pablo Grigera trabaja junto con Laureano Clavero en varios proyectos históricos relacionados con la historia del Hotel Mar del Sud, los pampistas y el Hotel Boulevard Atlántico.
Para leer su última investigación en su Blog: 

http://pgrigeramardelsud.blogspot.com.ar/2013/11/dos-fotosdos-cuentosdos-mentiras-dos.html 

http://pgrigeramardelsud.blogspot.com.ar/2013/11/dos-fotosdos-cuentosdos-mentiras-dos_9.html



Última investigación de el arquitecto e investigador Pablo Grigera

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Otras notas de Grigera en este Blog: