miércoles, 8 de enero de 2014

Historia de las casas de Mar del Sud: "La Empalizada" y los veranos con mis abuelos.

Son muchas las casas de Mar del Sud que entre sus paredes guardan recuerdos y memorias con aroma a veranos e inviernos inolvidables. Vivencias de niños que, a pesar de los años, no pudieron borrar aquel entorno campestre que forma parte de un pasado que, como un ente omnipresente, está en cada rincón de Mar del Sud.
La señora Aida Beatriz Belardo se ha puesto en contacto con el Blog "Donde sopla el viento" para contar ese pasado y de esta manera rendir un homenaje a su infancia junto a sus abuelos.

Principio de los 40: Un carnicero llega a Mar del Sud.

Enrique Oliva y Rosalinda Mancini eran oriundos de la localidad bonaerense de Remedios de Escalada. Enrique tenía una carnicería en dicha localidad. Como muchos de los primeros turistas que llegaron a Mar del Sud, ellos también tenían relación con gente que trabajaba en el Ferrocarril del Sud. Don Enrique y Rosalinda decidieron comprar unos lotes en Mar del Sud ya que en el ambiente ferroviario se comentaba que había un pueblito frente al mar donde los lotes eran muy baratos. Con el Sr. Oliva llegaron otros trabajadores ferroviarios como Actis, Antonioli y, unos de los pioneros, Osvaldo Aramendi.

Con sus propias manos

Enrique Oliva decide dejar su vida en la ciudad y comienza a construir una casa en uno de los lotes. Oliva diseña una precaria vivienda de chapa con el techo a dos aguas al estilo de las casas alpinas de hoy. En el frente decidió poner unas maderitas las cuales dieron origen al nombre de la misma: La Empalizada. "La casa tenía un solo dormitorio con solo cuatro camitas que cuando te sentabas en las mismas tocabas el techo" comenta Aida Belardo nieta del matrimonio en cuestión. Posteriormente se agregó un comedor y una cocina. También había un baño externo sumamente precario. Enrique y Rosalinda habían decidido hacer una quinta en lo que sobraba de terreno. Mientras Oliva trabajaba en la quinta ella se encargaba de hacer tallarines, ñoquis y demás comidas. El agua se bombeaba a mano desde una bomba que había en la cocina. Recordemos que en esa época no había luz eléctrica en Mar del Sud. Doña Rosa, como algunos le decían, también se encargaba de decorar la casa con cortinas y colchas que ella misma tejía.

Fotografía de la casa La Empalizada ubicada en la calle 106 entre 19 y 21. la fotos es de  1948. De izquierda a derecha: Alicia Cortella Oliva, Aida B. Belardo con cinco años, Alberto Belardo Oliva (hermano), la madre de Aida: Estevina y el constructor de la casa Don Enrique Oliva. (Foto: A. Belardo)  

Infancia con mis abuelos

Aida Belardo llega a la casa de sus abuelos en el año 1948 siendo una niña. Recuerda que sus padres por cuestiones de trabajo no podían ir a Mar del Sud pero tanto ella como su prima Alicia Cortella Oliva pasaban meses en la casa. Aida menciona entre sus recuerdos el almacén La Lujan, el transporte Miramar-Mar del Sud los días de lluvia que se hacía con el camión "La Canadiense" que manejaba Odín Iriat. Los juegos de niños con los hijos de Doña Camila y sus primos. Años más tarde llegaría el Bar Mickey y sus noches de bailes y metegol. Con los años más miembros de la familia Oliva conocerían Mar del Sud. Entre ellos podemos nombrar a: Alberto Belardo Oliva, Nancy y Susana Oliva; también estaba Mario Oliva quien tenía un sulky y un caballo con el cual iban a la Estancia La Eufemia. "Actualmente muchos miembros de la familia Oliva tiene casa en Mar del Sud" me dice Aida.

Aida Belardo en Mar del Sud. Foto: A. Belardo



Recuerdos en La Empalizada

Pasaron los años y el tiempo y La Empalizada, ubicada en la calle 106 entre 19 y 21, todavía sigue en pie. Ha tenido algunas modificaciones pero su estructura básica, un poco en el abandono, todavía se conserva. La casa por cuestiones de herencia fue pasando por varios propietarios pero Aida Belardo tal vez guarde el mejor de los patrimonios de la casa: "Aquellos recuerdos de esos maravillosos años juntos a mis abuelos que hoy se transforman en nostalgia".


La Empalizada en Mar del Sud hoy. En la cual Aida Belardo guarda: "Aquellos recuerdos de esos maravillosos años juntos a mis abuelos que hoy se transforman en nostalgia". Foto: L. Clavero. 2011. 

Texto: Laureano Clavero

Fotografías: L. Clavero y A. Belardo

Agradecimientos: Especial agradecimiento Aida Belardo por contar su historia para el Blog "Donde sopla el viento".

Todos aquellos que quieran contar la historia de sus casas en Mar del Sud están invitados a escribir a laureanocla@yahoo.es 

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